Las 10 afecciones más comunes en recién nacidos
Los primeros días y semanas con un recién nacido están llenos de aprendizaje, y también de sustos. La piel se mancha, el bebé llora sin parar, hay mucosidad, granitos… y la pregunta que todo padre primerizo se hace es: ¿esto es normal o debo preocuparme?
La buena noticia es que la mayoría de las cosas que alarman a los padres en las primeras semanas son parte del proceso de adaptación del bebé al mundo exterior. Aquí repasamos las 10 afecciones más frecuentes, por qué ocurren, y cómo distinguir entre un caso leve, uno normal (esperable) y uno que requiere atención médica urgente.
Ictericia neonatal (piel y ojos amarillentos)
Es una coloración amarillenta de la piel y los ojos causada por el exceso de bilirrubina en la sangre.
¿Por qué es común?
El hígado del recién nacido todavía es inmaduro y no procesa la bilirrubina con la misma eficiencia que en un adulto. Afecta hasta un 60% de los bebés a término y un porcentaje aún mayor de prematuros.
- Leve: tono amarillento suave en cara y pecho que aparece entre el día 2 y 4 de vida. Se recomienda alimentar al bebé con frecuencia (esto ayuda a eliminar la bilirrubina) y exponerlo brevemente a luz natural indirecta.
- Normal: el pediatra puede pedir una prueba de bilirrubina en consultas de control; la mayoría de los casos se resuelve solo en 1-2 semanas.
- Alerta: ictericia que aparece en las primeras 24 horas de vida, que se extiende a brazos, piernas, palmas o plantas, bebé muy dormido o difícil de despertar, rechazo al alimento, llanto muy agudo. Esto requiere atención médica inmediata, ya que niveles muy altos de bilirrubina pueden afectar el cerebro.
Cólicos del lactante
Son episodios de llanto intenso, inconsolable y prolongado, sin una causa médica clara, generalmente por las tardes o noches.
¿Por qué es común?
El sistema digestivo del bebé está madurando, hay acumulación de gases y el intestino aún no regula bien sus movimientos. Se estima que afecta a 1 de cada 5 bebés.
- Leve: llanto que se calma con upa, masajes circulares en el abdomen o la técnica de las «5 S» (envolver, de lado, shhh, mecer, succión).
- Normal: llanto de más de 3 horas al día, más de 3 días por semana, durante más de 3 semanas (la llamada «regla de 3»), pero el bebé sube de peso y come con normalidad.
- Alerta: fiebre, vómito en forma de chorro, sangre en las heces, abdomen muy distendido y duro, decaimiento o rechazo total del alimento. Aquí hay que descartar otras causas médicas con el pediatra.
Costra láctea (dermatitis seborreica)
Son escamas amarillentas o grasosas en el cuero cabelludo, y a veces en cejas o detrás de las orejas.
¿Por qué es común?
Ya que las hormonas maternas que aún circulan en el bebé estimulan sus glándulas sebáceas.
- Leve: pocas escamas, sin molestia aparente. Se retiran con un cepillo suave después del baño, aplicando antes un poco de aceite mineral o vaselina para ablandarlas.
- Normal: puede durar semanas o meses; no pica ni molesta al bebé y desaparece sola antes del año de vida.
- Alerta: enrojecimiento intenso, secreción, mal olor o extensión hacia la cara o el cuerpo con picazón evidente. Podría tratarse de una infección o un eccema y conviene que lo revise el pediatra o un dermatólogo.
Dermatitis del pañal
Cuando el enrojecimiento e irritación de la piel en la zona cubierta por el pañal.
Cuando la piel del bebé es muy sensible y el contacto prolongado con humedad, orina y heces la irrita con facilidad.
- Leve: enrojecimiento suave. Se recomienda cambiar el pañal con más frecuencia, usar cremas con óxido de zinc y dejar que la piel respire sin pañal por ratos cortos.
- Normal: mejora en 2 a 3 días con estos cuidados básicos.
- Alerta: ampollas, pus, fiebre, o manchas rojas «satélite» alrededor de la zona principal (posible infección por hongos) que no mejoran pese al tratamiento. Requiere valoración médica.
Congestión nasal y resfriado común
Es cuando existe mucosidad y dificultad para respirar por la nariz, ya que los bebés no saben respirar por la boca de forma eficiente.
¿Por qué es común?
Las vías respiratorias del recién nacido son muy pequeñas y su sistema inmune todavía está desarrollándose frente a los virus del entorno.
- Leve: congestión sin fiebre. Ayuda usar suero fisiológico, un aspirador nasal suave y un humidificador en la habitación.
- Normal: el cuadro dura entre 7 y 10 días, con mejoría progresiva.
- Alerta: fiebre en un bebé menor de 3 meses (más de 38°C), respiración rápida o con esfuerzo (aleteo nasal, hundimiento de costillas), rechazo del alimento, decaimiento marcado o coloración azulada en labios. Esto es una urgencia médica.
Reflujo gastroesofágico
Es regurgitación de leche, generalmente pequeñas cantidades, después de las tomas.
¿Por qué es común?
Ya que el esfínter que separa el estómago del esófago aún es inmaduro, y la dieta líquida junto con las horas en posición horizontal favorecen el reflujo.
- Leve: regurgita poco, sin molestia, y sube de peso con normalidad. Ayuda mantenerlo erguido 15-20 minutos después de comer y hacerlo eructar seguido.
- Normal: suele mejorar de forma notable entre los 6 y 12 meses de edad.
- Alerta: vómito en chorro (proyectil), presencia de sangre o bilis en el vómito, pérdida de peso, rechazo del alimento o arqueo doloroso de la espalda. Podría tratarse de un reflujo patológico o de otra condición que necesita evaluación médica.
Acné neonatal
Son pequeños granitos rojos o blancos, generalmente en las mejillas, la nariz y la frente.
¿Por qué es común?
Al igual que la costra láctea, se debe a las hormonas maternas residuales que estimulan las glándulas sebáceas del bebé.
- Leve: pocos granitos aislados. Basta con lavar la cara con agua tibia y evitar exprimir o frotar.
- Normal: suele aparecer entre las 2 y 4 semanas de vida y desaparece por sí solo en pocas semanas o meses.
- Alerta: pústulas grandes, inflamación evidente, o fiebre asociada. Conviene descartar una infección de la piel con el pediatra.
Conducto lagrimal obstruido
Es el lagrimeo constante y secreción (legañas) en uno o ambos ojos, sin enrojecimiento.
¿Por qué es común?
Hasta un 20% de los bebés nacen con el conducto que drena las lágrimas hacia la nariz parcialmente cerrado.
- Leve: lagrimeo y secreción clara. Ayuda un masaje suave en la esquina interna del ojo y limpiar con gasa húmeda de adentro hacia afuera.
- Normal: en la mayoría de los casos se resuelve solo antes del primer año de vida.
- Alerta: enrojecimiento, hinchazón dolorosa junto al ojo, secreción amarilla o verdosa abundante, o fiebre. Podría ser una conjuntivitis o una infección más profunda que necesita tratamiento médico.
Candidiasis oral (algodoncillo o muguet)
Son placas blancas, como restos de leche cuajada, en la lengua y el interior de las mejillas que no se retiran fácilmente.
¿Por qué es común?
Debido a el hongo Candida albicans aprovecha el sistema inmune todavía inmaduro del bebé; puede adquirirse durante el parto o por contacto con biberones o chupones mal higienizados.
- Leve: placas pequeñas sin molestia al alimentarse. Se recomienda extremar la higiene de biberones, chupetes y pezoneras.
- Normal: el pediatra suele indicar un tratamiento antifúngico tópico, con mejoría en 1-2 semanas.
- Alerta: el bebé rechaza el pecho o el biberón por dolor, las placas se extienden hacia la garganta, o hay fiebre. Debe evaluarlo el pediatra cuanto antes.
Erupciones cutáneas benignas (eritema tóxico y milia)
Son manchas rojas con un puntito blanco o amarillo en el centro (eritema tóxico neonatal) o pequeños puntitos blancos en la nariz y mejillas (milia).
¿Por qué es común?
Son reacciones normales de adaptación de la piel e inmadurez de los folículos; se calcula que hasta la mitad de los recién nacidos las presenta.
- Leve: manchas dispersas que no molestan al bebé. No requieren tratamiento ni cremas.
- Normal: desaparecen solas en cuestión de días a pocas semanas.
- Alerta: ampollas con líquido, pus, fiebre, o una erupción que se extiende muy rápido. Esto podría indicar una infección de la piel y debe revisarse pronto.
Existen señales de alerta generales (para cualquier afección), que siempre justifican llamar al pediatra o acudir a urgencias:
- Fiebre (más de 38°C) en un bebé menor de 3 meses.
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o quejido constante.
- Rechazo total del alimento o menos pañales mojados de lo habitual (signo de deshidratación).
- Decaimiento marcado, dificultad para despertarlo o llanto muy distinto al habitual.
- Coloración azulada en labios o piel.
- Cualquier síntoma que empeore rápidamente en lugar de mejorar
La mayoría de estas afecciones son parte normal del proceso de adaptación del bebé y se resuelven solas con cuidados simples en casa. Sin embargo, conocer las señales de alerta permite actuar a tiempo cuando algo realmente lo requiere. Ante la duda, siempre es mejor consultar al pediatra: nadie conoce mejor a tu bebé que tú, y confiar en esa intuición de padre o madre es, muchas veces, la primera línea de defensa.
Importante: esta guía es informativa y no sustituye la consulta con el pediatra. Ante cualquier duda, siempre es mejor llamar al médico.